viernes, 18 de enero de 2008

· Cadaver exquisito #2 ·

Agudo y punzante era el dolor de cabeza del que Héctor, pese a las grandes cantidades de calmantes, no lograba deshacerse. Una gota caía huérfana sobre su sien anunciando la gran tormenta que se avecinaba. Cerró sus ojos. Un grupo de gente y vecinos indignados llamó a la policía. El comisario gordo y maloliente preguntó: ¿Qué ha sucedido? Esa noche todo parecía un poco menos claro que ayer, y así decidió huir. Escaparse, evadirse, confundirse. No es fácil estar solo en este mundo, despertarte cada día, trabajar y volver cansado a una casa vacía y sin calor humano. Y definitivamente no se sentía para nada humano. Así que su cabeza reventó en colores y luces difíciles de describir. Pero el todo es inútil cuando no hay nada. Su corazón acelerado contempló la caída: Veo y entiendo todo a mi alrededor. Soy y somos parte del todo. Y algún día volveremos y habitaremos las raices. Evadirse, escaparse, diluirse, confundirse, disfrazarse, olvidarse. Entender, comprender, captar, asimilar, pensar. Y pensar y entender y comprenderlo y captar que uno es parte del todo.

Sol +
Naranja

jueves, 10 de enero de 2008

Sueños

Abre los ojos como si despertara de mi sueños al mismo tiempo.

jueves, 27 de diciembre de 2007

· Cadaver exquisito #1 ·

Una noche de invierno, frío y cruel, Manuel piensa: "tiempo es todo y nada. La luz no es más que energía". La gente miraba exaltada un fenómeno cósmico y maravilloso. Nunca más, nunca más, nunca más!! No podía creer que esa perra frígida no estuviera satisfecha después de todo lo que hice. Y la luz que volvió a desaparecer, piernas y manos y caras aparecían y se borraban. Las gomas mutantes invadían planetas hasta borrar a todos los habitantes y se marchaban en búsqueda de nuevas víctimas. Y la sangre se volvía calor y el calor no es más que energía. Decidieron, entonces, dejar todo así. "¿Para qué esforzarnos, si a nadie le importa?" ¿Y qué importa si no importa? Fue lo último que pensó. El calor la consumío.


Naranja + Sol

domingo, 18 de noviembre de 2007

· La niña ·

Videoclip realizado para proyección en vivo en el recital que los chicos de "NI"
hicieron en Speed King el 2 de noviembre de 2007.
Audio en vivo del recital del 07 de Julio de 2007 en Loca Bohemia.



Visitalos! www.niweb.com.ar
Escuchalos! www.purevolume.com/ni
Miralos! www.youtube.com/naranja666
Amalos! www.fotolog.com/nuncaquisenada

lunes, 24 de septiembre de 2007

· 347 ·

347 ideas te atacan juntas, complotan y preparan cuidadosamente la batalla. Y tal desorden te impide entender, pensar. Una rebelión de 347 instantes te invade y te sustrae de tus melancolías y te obliga a tratar de enfocarte en una sola aunque todas están a la deriva.

347 momentos, todos juntos. Y no podés elegir ni uno, porque todos te definen y te marcan. No podrías siquiera pedirle a uno que se quede, porque te es imposible diferenciarlos.

Y así, 347 recuerdos se fugan de tu vida sin que puedas hacer nada por impedirlo.

viernes, 31 de agosto de 2007

· 25 años ·

25 años, todos juntos, le desbordan a Julia de los ojos. 25 años de rencores, 25 años de promesas y desengaños, de miedos y dudas y las suficientes batallas ganadas como para no sentirse del todo vulnerable. Pero eso no importa; no importa cuánto esfuerzo haga, los años exceden sus ojos y le inundan el escote del vestido.

El gesto despreocupado del señor de sombrero que pasó a su lado desmerece el asunto creyendo, erróneamente, que la razón del llanto es algún amor perdido. Julia no llora a ningún galán, los llora a todos al mismo tiempo, su corazón no es víctima de una pasión, sino de todas. Justamente por eso los ojos de Julia no pueden contener las lágrimas. Ella es incapaz de sentir, incapaz de querer, fría y ausente como el mármol de una tumba abandonada, Julia es la viva imagen de una mujer que no puede palpitar, que no sabe cómo.

Solloza, gime y masculla entre dientes, sonidos guturales imposibles de reproducir. Su lenguaje no es de este mundo, sino de otro en el que las palabras se vuelven impronunciables cuando el dolor nos desborda. Negros caminos atraviesan su rostro, el maquillaje se esfuma y con él, toda la fortaleza de Julia se cae a pedazos. Inerte, inmóvil, paralizada, exánime, aniquilada, indefensa, desprotegida y despojada. La última lágrima se pasea por el margen de su ojo derecho y en un instante Julia sabe, comprende, que ha llegado el fin. El murmullo de la ciudad dormida amortigua el débil sonido de su cuerpo sin vida golpeando el asfalto.


martes, 14 de agosto de 2007

· Despedida ·

Una noche ámbar te soñé dormido, al abrigo de tus ideas y lejos de cualquier monotonía. Te soñé mar, rio y tormenta de verano, empapándo la ciudad de tu esencia. Te soñé despidiéndote del tiempo, reinventando amaneceres violetas y azules y cambiándole el sabor a las palabras.
Te soñé lejos aunque estabas conmigo. Tu mente no me perteneció ni por un instante en toda la noche aunque tus caricias te anclaban a mis caderas.
Y no era yo, y no eras vos, éramos una idea; pasado que pudo ser y quedó atrás, por un error, por una torpeza que mis ojos no supieron desdibujar de tu sonrisa triste. Y me mirabas y te era transparente. Tanto, que de tan translúcida me creías prisma.
Y te vas, incluso antes de despertarte. Y no te despedís porque estás dormido, al abrigo de tus ideas y lejos de cualquier monotonía.

lunes, 23 de julio de 2007

· Nocturno # (sostenido) ·

“Hablar y mentir,
prometerte y fallar,
quererte y no ser,
alejarme y sangrar,
abrazarTE y asfixiarME,
desaparecer,
reinventar,
volar y
................c
....................a
.......................e
............................r.

Y una vez más, volar en tu boca, nadar en tus brazos, dormir en tu sueño, alejarnos de la mano.
Darle una oportunidad a esta locura de fuego y piel y acordes.


Desacuerdos desparramados por la almohada y un enredo de besos entre la frazada.

Borrame en una sonrisa, deslumbrame con un gesto cotidiano y envolveme en una idea.


Sigamos juntos, todo el tiempo que nos queda de esta noche y nada más.

Abandonemos todo y seamos cielo, sólo por esta noche.

Brillemos alto, soplemos estrellas y desdibujemos el viento…”


Una pregunta absurda lo devuelve a la realidad.

- ¿Qué si te quiero? Mirá las cosas que me preguntás.

domingo, 22 de julio de 2007

Certezas

Como un helado viento del norte, me invade la certeza de saberme sola en esta tarde, y se cuela en mi ropa y me trepa la espalda como un escalofrío.
Podrán rodearme miles de brazos pero nunca será lo mismo. Y mil ojos se turnarán para mirarme pero nadie sabrá quien soy o por quien suspiro.
Mis palabras se perderán entre el ruido de los autos y esta ciudad no guardará recuerdos de mi paso una vez que me haya ido.
Hoy no soy parte de ningún pensamiento y no miento si digo que el cielo no llora por mi. Si me borrara del mapa, si me disolviera en el viento, nadie podría asegurar que me ha conocido.
No soy nada, nada tengo. El dolor se  ha disuelto entre la sal de mis lágrimas y el sabor amargo de una idea huérfana y extraña. Así, sin más, llega mi olvido.
Y me fui, desaparezco. Y no dejo ni una sombra de la hoguera de sentidos que supe ser. Y me pierdo, para siempre, hasta nunca. Ya no queda ni un camino.

viernes, 20 de julio de 2007

Hoy tu amor, mañana el mundo.

Si enmendar mis errores me hiciera más humano,
si cambiar mi pasado me anclara a tu destino,
sin dudarlo ni un invierno volaría de tu mano.

Y es que estoy tan cansada de estar siempre sometido
y es que hoy no tengo nada y estoy medio moribundo.
Tengo un nudo en la garganta y me tienes confundido
pero se que es lo que quiero: hoy tu amor, mañana el mundo.

jueves, 19 de julio de 2007

· Cacería ·

Noche. Frío, niebla. Desando la ciudad que alguna vez hicimos nuestra en busca de aire puro que no tenga tu aroma. Recuerdos esparcidos en cada rincón, paganos souvenires de un amor en ruinas.

Hay un dejo de melancolía y nostalgia en mis ojos y flotando alrededor mío. Suspiro una incertidumbre mientras rueda, mejilla abajo, la última de mis dudas. Nos hicimos tanto daño...

Las calles están desiertas, plagadas de fantasmas que no me inspiran nada. Yo soy uno más de ellos, pululando esta ciudad, recorriendo inútilmente las calles del recuerdo buscando una paz que jamás (re)encontraré.

Es por eso (¿Querida?) sombra que hoy no voy a intentar huir. Me cansé de escapar en vano para ser alcanzada siempre en alguna esquina. Habré perdido mi valor o quizás sea hoy más fuerte que nunca pero aquí me quedo. Después de tanto odio y tanta guerra, luego de tanta batalla librada en todo terreno posible, acepto mi destino, inclino mi cabeza y te ofrezco mi yugular como símbolo de mi derrota. No existen banderas blancas que enarbolar ni tregua posible.

Solo un favor: que sea limpio y rápido que ya dolió demasiado.

lunes, 21 de mayo de 2007

· The Perfect Drug ·


I got my head but my head is unraveling
cant keep control can't keep track of where it's traveling
I got my heart but my heart's no good
you're the only one that's understood

I come along but I don't know where you're taking me
I shouldn't go but you're wrenching dragging shaking me
turn off the sun pull the stars from the sky
the more I give to you the more I die
and I want you

you are the perfect drug
the perfect drug
the perfect drug
the perfect drug

you make me hard when i'm all soft inside
I see the truth when i'm all stupid-eyed
the arrow goes straight through my heart
without you everything just falls apart
my blood just wants to say hello to you
my fear is warm to get inside of you
my soul is so afraid to realize
how every little bit is left of me

take me with you without you everything just falls apart
it's not as much fun to pick up the pieces

miércoles, 25 de abril de 2007

· Cambiar ·

Llorarte y volverme lágrima. Recorrer cuesta abajo el camino debido y saltar. Disolverme y volverme parte del viento; y soplar y recorrer los puntos cardinales llevándome tu perfume. Y explotar en algún abrazo ajeno. Y desintegrarme y volver a empezar, sin futuro y sin pasado. Sin preguntas, sin razones. Nube, navegando el cielo; líquida, lloviendo y volviendo a caer. Andar y desandar los ríos del alma hasta que suspirar no te implique, no me duela. Susurrar sin intuirte, cerrar los ojos y no adivinarte. Soñar con formas y colores de un universo distinto y desconocido.

domingo, 11 de marzo de 2007

· Locura Musical ·

Porque te quiero.


Porque te extraño.


Porque llueve.


Porque la cantamos.


Porque no dejo de pensar/te/nos.


Porque si, porque me encanta(s)

lunes, 26 de febrero de 2007

· Fuego ·

Un paso, un abismo. La prudencial distancia para no ser víctimas de nuestras pasiones; la suficiente cercanía para poder entablar conversación. Me lees y te leo y aún así parece que no nos entendemos. Vamos a destiempo, a contramano. En paralelo y a punto de chocar de frente. Una vida duró un segundo y lo lógico se volvió irreal. Incendiar pensamientos; una gran fogata de ideas y miradas. Un repiqueteo de corazones, tucu-tún tucu-rún tucu-ún.

Reinventar palabras para un nuevo mundo, ya nada es lo mismo y todo sigue igual. Morir y vivir, sonreir y llorar.

Algún día entenderemos. ¿Algún día entenderemos?

Algún día. ¿Algún día?



Y llovió. Llovía. Lloraba, llovía. Y del otro lado de la calle un gato se soñaba trapecista. Ida y vuelta por el pasamanos de un balcón. Hermosa metáfora bajo la luz de la luna.

The sun (will) shine, sun-shine. Little Sunshine.

lunes, 5 de junio de 2006

· Despojos ·

Despojar (Del lat. despoliāre).
1. Privar a alguien de lo que goza y tiene, desposeerle de ello con violencia.
2. Quitar a algo lo que lo acompaña, cubre o completa.

3. Desnudarse (quitarse el vestido).
4. Desposeerse de algo voluntariamente.


Él la empujó contra la pared, la besó con firmeza y desesperación; ella sólo pudo resistirse lo necesario para que no fuera evidente que le pertenecía por completo. En un remolino de abrazos entraron en la primera puerta que se interpuso en su camino y encendieron la luz casi por accidente. Dejaron de besarse, se miraron y se descubrieron. Hubo una pausa. El tiempo se detuvo, un segundo duró una vida y ellos estaban ahí, a dos centímetros de la boca del otro, el aire escapando con violencia. Se hicieron concientes de lo que estaban haciendo y no les importó.
Él dejó escapar una frase reciclada y algo se quebró dentro de ella. Un hormigueo le recorrió la espalda mientras él besaba su cuello y le desabrochaba la camisa. Cerró sus ojos y tuvo miedo. Miedo de repetir errores, miedo de no ser completamente conciente de que todo esto no era más que un juego (perdido de antemano) miedo de caer en la trampa, de ceder(se/le).
La camisa aterrizó en un rincón. La misma suerte corrió el resto de su ropa. Cerró sus ojos como si no quisiera volver a abrirlos nunca, mientras unos labios hambrientos la recorrían torpemente. Miedo, ese que la atravesaba de lado a lado. Temor de que aquello no fuera más que un sueño, uno de tantos en los que se había lo imaginado haciéndola suya.
Repentinamente la abrazó y ella, atónita, respondió por inercia. Un “te quiero” se desprendió de sus labios y el silencio se volvió incómodo. Desconcertada y aturdida, mordía sus labios y enumeraba mentalmente razones para no salir corriendo. Cada pensamiento se convertía en un ladrillo más; estaba levantando un dique invisible para evitar la tempestad que comenzaba a gestarse en su mirada.
Estaba desnuda, deshojada, vencida. Él había logrado que ella hiciera a un lado su respeto, sus ideales y su voluntad. Ella se había rendido y estaba dispuesta a cualquier cosa por él (para él). Él no la había desnudado, la había despojado.

miércoles, 15 de febrero de 2006

· Maldito Seas ·

Julia estaba sentada en el living de su casa, fumando nerviosa un cigarrillo, tragándose las lágrimas porque se había prometido a si misma no volver a llorar y era una promesa que no quería romper.- Te preguntás porqué decidí matarte – dijo quebrando levemente el silencio. – Deberías saberlo. Creo que de alguna forma así es. Ya no soporto tu existencia. Saber que estás ahí me hace mal. Sos el culpable de todos mis sufrimientos. Traté de decírtelo y no quisiste escucharme, hiciste oídos sordos a mis súplicas y seguiste adelante con tus planes de volver mi vida un infierno -.Julia interrumpió su discurso un segundo para mirar la ceniza de su cigarrillo consumido que había caído sobre su pantalón. Luego miró hacia la pared junto a ella mordiéndose los labios. Bajo ningún punto de vista debía llorar o cambiar de idea: El muy maldito debía morir. Se levantó y fue hasta la cocina por un vaso de agua. Las palabras eran como cuchillos y estaban comenzando a lastimar su garganta.De vuelta en el living apoyó el vaso ahora vacío sobre la mesa y continuó con su monólogo. Él no podía responder. Afortunadamente.- Si.. – dijo cruzándose de brazos – Sé que en parte es mi culpa por darte el poder necesario para arruinarme la vida. Pero no te creí capaz de jugar conmigo de esta manera.. ¡¡SÁDICO!! ¡¡EGOÍSTA!! – Julia se llevó las manos al rostro cubriéndoselo - ¿Es que no te importo? -.La tristeza se convertía en odio, en importancia  Cada vez que lo pensaba estaba más segura de que no quedaba otra opción más que matarlo. El maldito se negaba a cambiar y era una cuestión de supervivencia: Era él o ella.Julia se levantó de la silla y comenzó a caminar nerviosa y sin rumbo por el living de su casa. Se negaba a mirarlo. Temía que al hacerlo toda su ira sucumbiera, temía sentir lástima por el y terminar dejándolo con vida. Lo había planeado tantas veces.. Pero siempre le había faltado el valor para llegar hasta las últimas consecuencias. Después de todo, Julia, en el fondo, había sido una cobarde toda su vida.Decidida, y revolvió todo su cuarto hasta encontrar una caja que tiró con fuerza sobre la mesa.- ¿Te das cuenta? – abrió la caja, que contenía fotos, y las miró. – Una vida con vos.. TODA MI VIDA.. ¿Y para qué? Hubiera preferido no saber nunca de tu existencia. Hubiera sido más fácil vivir sin vos.. -.Tomó un puñado de fotos con ambas manos y las tiró al suelo enojada. -¡¡ME CAGO EN VOS HIJO DE PUTA!! ¡¡ME CAGO EN VOS Y EN TODA LA MIERDA QUE ME HICISTE!! – gritó desde lo hondo de su pecho tan fuerte como pudo.Julia tomó aire intentando calmarse y se sentó nuevamente en la silla. Se cruzó de piernas y tomó el cuchillo de la mesa entre sus manos. Se vio reflejada por un segundo en la brillante hoja metálica y notó que estaba llorando. Se secó las lágrimas con una mano y se peinó un poco. Cerró fuerte sus ojos, juntó todo su valor y gritó mientras se hundía el cuchillo en el pecho – MORITE HIJO DE PUTA.. ¡¡MALDITO SEAS!! –.Lo soltó y metió la mano en la herida para sacar su corazón. Todavía latía. El muy maldito. Volvió a tomar el cuchillo y lo cortó en tantos pedazos como le fue posible. Miró su obra satisfecha y sonrió, toda cubierta de sangre. Su corazón nunca más volvería a joderle la vida.

miércoles, 14 de diciembre de 2005

· Viaje a la locura ·

Agarrame la mano fuerte y no te sueltes. No tengas miedo, no te voy a dejar caer. ¿Adonde? Te invito a hacer un viaje sin escalas a la locura.
Desnudame en cuerpo y alma, parte a parte. Redescubrí lentamente puntos débiles de mi cuerpo que ni yo misma conozca. Acariciame suavemente como si temieras romperme y que tus ojos se aprendan de memoria cada curva de mis labios. Besame y saboreame con el placer que da lo prohibido. Dejame ser tu tentación, aquello que te haga caer.
Mirame a los ojos, soy sincera: Quiero ser partícipe necesaria de tu vida. Me declaro culpable de intentar corromperte. Condename a cadena perpetua, encadename de pies y manos a tu piel y alimentame solo una vez al dia con tus besos.
¿Libre? No quiero la libertad. Estoy confesando. ¿Ocupada? ¿Que la cárcel de tu amor ya tiene dueña? Maldita sea. Entonces te pido que hagas llover, que tu llanto lave mis culpas. Inundá el vacío que tengo dentro, ahogame.

El viaje a la locura anuncia su partida.
Todos los pasajeros favor de abordar por la plataforma.

Es mi vuelo, debo partir. Siempre te voy a estar esperando. Solo tenés que recordar: Estirá tu mano que yo la voy a sostener fuerte y no te voy a dejar caer. El vuelo a la locura es un viaje sin escalas y no hay pasaje de vuelta.

viernes, 2 de diciembre de 2005

El día que Cupido murió

Recuerdo
Recuerdo vagamente una tarde gris, un aire pesado, ahogado, húmedo.
Recuerdo un banco de plaza despintado, solitario, abandonado a su suerte.
Recuerdo un llamado, una voz del otro lado del teléfono, apagada, aturdida, consumida.
Recuerdo un encuentro, una conversación, un destino.
¿Me quisiste? ¿Me amaste? ¿Me mentiste? ... ¿Importa?


El día que Cupido murió


El día que cupido murió tenías puesta una remera azul. Lo recuerdo bien porque adoraba verte de ese color y te la había regalado yo misma, con la excusa de alguna ocasión en la que se regala algo a un ser querido. Tenías, también, todas tus pecas alineadas correctamente en tu cara formando mi constelación favorita, esa que tantas veces dibujó mi mano acariciándote tiernamente. Lo que te habías olvidado era la sonrisa, pero nadie sabía donde, ni siquiera vos mismo. La habías extraviado quién sabe cuándo y con el tiempo la diste por perdida. Una lástima, tenías una sonrisa tan linda.

Aquella trágica tarde también habías olvidado tu amor, todo los recuerdos de las cosas que compartimos, todas las caricias que nos regalamos y todos los besos que nos robamos. ¿O los habrías perdido en los brazos de alguna otra mujer?

Te olvidaste de todo lo que te quise, perdiste todo lo que juntos construimos. Encerraste con llave a tu corazón y la tiraste lejos. Fuiste ocultándote detrás de cerrojos que nunca me dejaste abrir.

El día que cupido murió, sé que fue tu culpa, aunque quizás lo olvidaste, como tantas otras cosas importantes que preferiste borrar, tirar, dejar atrás.

Cupido agonizaba, rogaba de rodillas que recordaras lo bueno, todos los momentos que nos había regalado, pero vos preferiste no escucharlo. Él disparó todas sus flechas pero nada parecía afectarte, cada vez más encerrado en tus escudos para sentimientos. Cuando buscó en su mochila ya no quedaba nada, aunque en realidad no tenía sentido; podría haberte tirado con su propio arco que jamás lo hubieras notado porque también habías olvidado lo que era el dolor. Y así, mientras Cupido se retiraba, derrotado, lo atacaste desprevenido y por la espalda, como un cobarde, disparando tu filoso "ya no te quiero", hiriendolo de muerte.

El día que Cupido murió, te habías olvidado los buenos modales en el bolsillo de tu otro pantalón y le pisoteaste las alas mientras te alejabas de mí, abandonándome para siempre.