Julia estaba sentada en el living de su casa, fumando nerviosa un cigarrillo, tragándose las lágrimas porque se había prometido a si misma no volver a llorar y era una promesa que no quería romper.- Te preguntás porqué decidí matarte – dijo quebrando levemente el silencio. – Deberías saberlo. Creo que de alguna forma así es. Ya no soporto tu existencia. Saber que estás ahí me hace mal. Sos el culpable de todos mis sufrimientos. Traté de decírtelo y no quisiste escucharme, hiciste oídos sordos a mis súplicas y seguiste adelante con tus planes de volver mi vida un infierno -.Julia interrumpió su discurso un segundo para mirar la ceniza de su cigarrillo consumido que había caído sobre su pantalón. Luego miró hacia la pared junto a ella mordiéndose los labios. Bajo ningún punto de vista debía llorar o cambiar de idea: El muy maldito debía morir. Se levantó y fue hasta la cocina por un vaso de agua. Las palabras eran como cuchillos y estaban comenzando a lastimar su garganta.De vuelta en el living apoyó el vaso ahora vacío sobre la mesa y continuó con su monólogo. Él no podía responder. Afortunadamente.- Si.. – dijo cruzándose de brazos – Sé que en parte es mi culpa por darte el poder necesario para arruinarme la vida. Pero no te creí capaz de jugar conmigo de esta manera.. ¡¡SÁDICO!! ¡¡EGOÍSTA!! – Julia se llevó las manos al rostro cubriéndoselo - ¿Es que no te importo? -.La tristeza se convertía en odio, en importancia Cada vez que lo pensaba estaba más segura de que no quedaba otra opción más que matarlo. El maldito se negaba a cambiar y era una cuestión de supervivencia: Era él o ella.Julia se levantó de la silla y comenzó a caminar nerviosa y sin rumbo por el living de su casa. Se negaba a mirarlo. Temía que al hacerlo toda su ira sucumbiera, temía sentir lástima por el y terminar dejándolo con vida. Lo había planeado tantas veces.. Pero siempre le había faltado el valor para llegar hasta las últimas consecuencias. Después de todo, Julia, en el fondo, había sido una cobarde toda su vida.Decidida, y revolvió todo su cuarto hasta encontrar una caja que tiró con fuerza sobre la mesa.- ¿Te das cuenta? – abrió la caja, que contenía fotos, y las miró. – Una vida con vos.. TODA MI VIDA.. ¿Y para qué? Hubiera preferido no saber nunca de tu existencia. Hubiera sido más fácil vivir sin vos.. -.Tomó un puñado de fotos con ambas manos y las tiró al suelo enojada. -¡¡ME CAGO EN VOS HIJO DE PUTA!! ¡¡ME CAGO EN VOS Y EN TODA LA MIERDA QUE ME HICISTE!! – gritó desde lo hondo de su pecho tan fuerte como pudo.Julia tomó aire intentando calmarse y se sentó nuevamente en la silla. Se cruzó de piernas y tomó el cuchillo de la mesa entre sus manos. Se vio reflejada por un segundo en la brillante hoja metálica y notó que estaba llorando. Se secó las lágrimas con una mano y se peinó un poco. Cerró fuerte sus ojos, juntó todo su valor y gritó mientras se hundía el cuchillo en el pecho – MORITE HIJO DE PUTA.. ¡¡MALDITO SEAS!! –.Lo soltó y metió la mano en la herida para sacar su corazón. Todavía latía. El muy maldito. Volvió a tomar el cuchillo y lo cortó en tantos pedazos como le fue posible. Miró su obra satisfecha y sonrió, toda cubierta de sangre. Su corazón nunca más volvería a joderle la vida.