jueves, 14 de agosto de 2008

· Estre(mecer)ME ·







estremecer.

(Del lat. ex y tremiscĕre, comenzar a temblar).
1. tr. Hacer temblar algo. El ruido del cañonazo estremeció las casas.

2. tr. Ocasionar alteración o sobresalto en el ánimo de alguien.

3. prnl. Temblar con movimiento agitado y repentino.

4. prnl. Sentir una repentina sacudida nerviosa o sobresalto en el ánimo.







Por completo o solo un poco.

Entre-ver-te-entre-los-dedos y saber que puede estre-mecer-me.

¿Será que existe una simetría entre la alegría más grande y el dolor más profundo?

Te/Me mostrás tal cual sos y no es suficiente, no alcanza, no-im-por- t - a .


Nada.
Nada importa.
Nada importa más que este instante, este infinito instante intranquilo en el que no te abrazo, en el que no te pienso, en el que no me importás. Tiemblo, porque se desata una tormenta de hielo y nieve dentro de mi, porque se/me consume el calor, porque no (me) queda aire para respirar.


Tiembla.
Todo tiembla.
Todo tiembla dentro de mi y afuera, una quietud inmóvil, estática, me envuelve, me rodea, me penetra y me asfixia.


Todo.
Quiero que todo tiemble.
Quiero que todo se estremezca de la misma forma que yo.
Quiero que se sobresalte el mundo, que se rompa todo en mil pedazos, o mejor en un millón.
Quiero que después de hoy no exista nada.
Quiero que después de vos no exista nada.
Quiero que nada vuelva a ser lo mismo. Nunca más, ni para mi ni para nadie.


¿Qué veo si te veo? (¡Si! ¡¡Te veo!!)
¿Qué ves cuando estás parado en el borde del precipicio, en la punta del trampolín y te catapultás hacia el vacío?
¿Qué pasa por tu mente?
¿Me extrañás en ese momento?
¿Te acordás de todo lo que hubieramos podido ser/hacer antes de que nos mataras?


Nunca.
Siempre.
O quizás solo algunas veces.


Piensa. Siente. Duerme. Sueña. Vive. Late. Respiro. Y sigue latiendo.

¿Sigue latiendo?

No logro distinguir un repique, un retumbar. Hay un eco, eso sí, una reminiscencia, un recuerdo vago e impreciso, algo semejante, casi idéntico, a lo que alguna vez sentí.


Ya no late.
Ya no importa.

sábado, 21 de junio de 2008

Tanto fuego

Un momento indescriptible con palabras que necesita de una melodía de cadencia dulce para ser apreciado en su máximo esplendor. Un recorrido pausado por los serpenteantes senderos de dos cuerpos acompasados, de dos instantes disueltos en uno solo. Qué derroche de lujuria tanto fuego que solo los incendia a ello y derrite el mundo que los rodea. Se desploman estructuras y prejuicios y los dos quedan desnudos de pasados y futuros; son, solamente, un ahora de piel y besos.
En otro tiempo, en otros mundos, ellos siempre se encontraban, mutuamente, sin saberlo.

viernes, 18 de enero de 2008

· Cadaver exquisito #2 ·

Agudo y punzante era el dolor de cabeza del que Héctor, pese a las grandes cantidades de calmantes, no lograba deshacerse. Una gota caía huérfana sobre su sien anunciando la gran tormenta que se avecinaba. Cerró sus ojos. Un grupo de gente y vecinos indignados llamó a la policía. El comisario gordo y maloliente preguntó: ¿Qué ha sucedido? Esa noche todo parecía un poco menos claro que ayer, y así decidió huir. Escaparse, evadirse, confundirse. No es fácil estar solo en este mundo, despertarte cada día, trabajar y volver cansado a una casa vacía y sin calor humano. Y definitivamente no se sentía para nada humano. Así que su cabeza reventó en colores y luces difíciles de describir. Pero el todo es inútil cuando no hay nada. Su corazón acelerado contempló la caída: Veo y entiendo todo a mi alrededor. Soy y somos parte del todo. Y algún día volveremos y habitaremos las raices. Evadirse, escaparse, diluirse, confundirse, disfrazarse, olvidarse. Entender, comprender, captar, asimilar, pensar. Y pensar y entender y comprenderlo y captar que uno es parte del todo.

Sol +
Naranja

jueves, 10 de enero de 2008

Sueños

Abre los ojos como si despertara de mi sueños al mismo tiempo.