La suma de todos mis miedos e inseguridades,
triunfos y logros,
derrotas,
planes cumplidos, postergados e inconclusos.
Todo eso soy.
Casi sin darme cuenta, fue sucediendo.
Fui sucediendo. Voy sucediendo.
Cambio, muto. Todo el tiempo.
Me reinvento, voy y vuelvo.
Aprendo, me equivoco.
Repito errores y vuelvo a aprender.
Que está bien equivocarse de vez en cuando,
que no puedo ser todo lo perfecta que me gustaría ser.
Los estándares más altos del universo,
sin peldaños ni escaleras que me ayuden a alcanzarlos.
No puedo menos que exigirme lo imposible
y tratar de cumplirlo.
Me debo el esfuerzo de superarme,
de ser la mejor en lo que hago. Siempre.
No hay vacaciones, fines de semana ni feriados para la policía mental.
Aprender a quererme como soy, a cambiar lo que no me gusta.
Me descubro nuevas facetas constantemente
y lucho con y contra mis mañas a diario.
Evoluciono, crezco. Soy diminuta e inmensa en simultáneo.
Voy a contramano porque puedo, cuando puedo.
Cumplo sueños y metas. Algunas. Lo intento.
Otras las cambio, las amoldo a las posibilidades del hoy.
O las cajoneo para un mañana que promete más,
en el que tendré la fuerza necesaria
o el valor
para animarme a cambiarlo todo, una vez más.
Desconozco a todas aquellas que supe ser.
Me fui probando cada personaje que quise y pude,
como vestidos, una colección de diferentes yo
en los que nunca me sentí del todo cómoda.
Hasta hoy.
Y aunque a veces nostalgio los ayeres,
no los cambiaría por nada.
Cada paso que di, cada tropiezo,
cada piedra,
cada lágrima,
me traen hasta hoy.
Nadie me enseñó y aún así, acá estoy: haciendo paracaidismo emocional,
saltando sin redes al vértigo de cambiarlo todo,
de barajar y dar de nuevo la vida,
porque sí, porque por qué no.
Cambiar, de tierra, de pelo, de idioma, de carrera, de formas de ver el mundo
pero seguir siendo, esencialmente, siempre la misma.
domingo, 10 de noviembre de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
lunes, 20 de mayo de 2013
Gracias
No puedo vivir sin escribir, no puedo no volcarme en palabras, no puedo no pensarme con metáforas y figuras retóricas. Vivo poesía, respiro poesía. Mi corazón late en prosa. A veces quisiera poder convertirme en una palabra esdrújula. Otras veces quisiera describir un atardecer de mil tonos sublimes con un solo adjetivo que contenga toda esa misma belleza. Entre letras siento y pienso y creo. Mi vida puede ser miles con tan solo escribirlo, puedo ser y hacer y deshacer a voluntad, puedo sentir y experimentar y volver a ser yo, un poco más liviana. Los textos poseen una magia que va más allá de las palabras y nunca vuelve a ser lo mismo, aún al reencontrarse con un texto ya conocido. La literatura nos moldea, nos transforma, nos ayuda a crecer y nos lleva de la mano a reencontrarnos con la infancia.
Hoy quiero agradecerle a las letras por darme tanto; y a las palabras. Y a todos los escritores que me dejaron entrar en sus mundos imaginarios (y no tanto) y me invitaron a soñar con sus personajes.
Hoy quiero agradecerle a las letras por darme tanto; y a las palabras. Y a todos los escritores que me dejaron entrar en sus mundos imaginarios (y no tanto) y me invitaron a soñar con sus personajes.
domingo, 7 de abril de 2013
Alfabética
Zafia
Yuxtapuesta
Xilofónica
Wagneriana
Volátil
Universal
Translúcida
Simple
Ridícula
Quieta
Perseverante
Opaca
Neurótica
Musical
Lúdica
Kilométrica
Jaranera
Independente
Honesta
Grácil
Frágil
Estupefacta
Dramática
Cambiante
Brava
Alfabética
Yuxtapuesta
Xilofónica
Wagneriana
Volátil
Universal
Translúcida
Simple
Ridícula
Quieta
Perseverante
Opaca
Neurótica
Musical
Lúdica
Kilométrica
Jaranera
Independente
Honesta
Grácil
Frágil
Estupefacta
Dramática
Cambiante
Brava
Alfabética
martes, 26 de febrero de 2013
Nunca aprendí
A tocar la guitarra y que no suene horrible, a combinar la ropa con estampados y colores sin parecer un mamarracho, a andar en patineta, a hablar en francés, a no llorar cuando me pongo nerviosa, a perdonar a la gente que me lastimó, a guardar la ropa ordenada, a no acumular porquerías que se que nunca voy a volver a tocar hasta que eventualmente las tire sin nunca haberlas usado, a cantar sin desafinar, a bailar tango, a cocinar cosas dulces, a usar el secador después de bañarme y no acostarme con el pelo mojado, a caminar sin tacos y no perder el glamour.
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