miércoles, 14 de diciembre de 2005

· Viaje a la locura ·

Agarrame la mano fuerte y no te sueltes. No tengas miedo, no te voy a dejar caer. ¿Adonde? Te invito a hacer un viaje sin escalas a la locura.
Desnudame en cuerpo y alma, parte a parte. Redescubrí lentamente puntos débiles de mi cuerpo que ni yo misma conozca. Acariciame suavemente como si temieras romperme y que tus ojos se aprendan de memoria cada curva de mis labios. Besame y saboreame con el placer que da lo prohibido. Dejame ser tu tentación, aquello que te haga caer.
Mirame a los ojos, soy sincera: Quiero ser partícipe necesaria de tu vida. Me declaro culpable de intentar corromperte. Condename a cadena perpetua, encadename de pies y manos a tu piel y alimentame solo una vez al dia con tus besos.
¿Libre? No quiero la libertad. Estoy confesando. ¿Ocupada? ¿Que la cárcel de tu amor ya tiene dueña? Maldita sea. Entonces te pido que hagas llover, que tu llanto lave mis culpas. Inundá el vacío que tengo dentro, ahogame.

El viaje a la locura anuncia su partida.
Todos los pasajeros favor de abordar por la plataforma.

Es mi vuelo, debo partir. Siempre te voy a estar esperando. Solo tenés que recordar: Estirá tu mano que yo la voy a sostener fuerte y no te voy a dejar caer. El vuelo a la locura es un viaje sin escalas y no hay pasaje de vuelta.