Nada pasa porque si. Todo tiene un principio y un fin y se conecta estrechamente con todo lo que lo rodea. Entre todas las cosas tiradas en el dormitorio no esperaban encontrar ninguna pista. Una carrera contra el tiempo y el destino; ir, volver. Pasado y futuro. Entraron y salieron muy despacio. Lo invadió una corriente de energía, lo sustrajo del mundo un segundo y lo devolvió a la vida. "Naturaleza infame. Elegidos. Torturadores. Productos del peronismo" dijo el verdulero. Había que vender, ja, pero que no se dieran cuenta.
A lo lejos escuchaba algunos ruidos, pero no lograba distinguir de dónde venían o qué eran exactamente. "Se acabó, se acabaron las excusas". Propuso decirle toda la verdad pero en orden inverso.
Ya no volverían a ser música, ni amanecer, ni primavera, pero lo recordaban bien. El tipo había usado una malla rosa. "Mariano... El chino es puto". Y volvieron a cerrar la puerta.
Solaura
Enero 2008